Pedro Sánchez, está pasando parte de sus vacaciones en un país donde no se vio nunca ni el más ligero atisbo de democracia y no se respetan los más elementales DDHH, pero curiosamente parece rendir pleitesía al tirano que ocupa su trono y al que le hace incontables cesiones sin explicación alguna.
Cuando la gran mayoría del pueblo español apoyábamos el derecho a la libre determinación del pueblo saharaui, como condición inexcusable para cualquier solución pacífica del problema del Sahara, bajo las condiciones establecidas por la Organización de Naciones Unidas, posición que siempre mantuvo España, este psicópata, por razones que de seguro son inconfesables, le ha entregado de facto el Sahara a Marruecos, de hecho, tras el cambio de postura española, muchos países han seguido el camino marcado por este traidor a dos pueblos, al saharaui y al español. No olvidemos que en Marruecos no hay ciudadanos, hay súbditos.
No podemos olvidar que los padres y los abuelos de los jóvenes saharauis de hoy, tuvieron DNI español, no podemos olvidar que eran nuestros hermanos del desierto. Para mí y para muchos españoles, lo siguen siendo, fuimos la potencia descolonizadora y los hemos abandonado a su suerte, está claro que España, los españoles, tenemos una deuda histórica con ellos que deberemos saldar volviendo a cambiar de posición cuando el infame de Sánchez desaparezca y sea confinado en los lugares más oscuros de nuestra historia.
En estos momentos, aunque no tenga repercusión en los medios, la vida de los ciudadanos saharauis sigue amenazada a diario por el terror marroquí. Entiendo que todos los demócratas deberíamos manifestar nuestra oposición clara y contundente respecto a los sucesos que les acontecen a los saharauis desde hace décadas.
Es lamentable que gracias a Sánchez se hayan desencadenado una serie de movimientos diplomáticos que han normalizado la ancestral represión en los territorios saharauis ocupados ilegítimamente por el Reino de Marruecos. Y mientras tanto, Marruecos nos sigue enviando pateras, productos agrícolas que arruinan a nuestros agricultores y amenazando nuestros recursos naturales en Canarias.
Mientras el manso en tablas no se convierta en un hombre nada que hacer.