Pese al asco que siento por este personaje, tengo que reconocer que Sánchez acertó cuando decidió que las elecciones fuesen el 23-J, por que nuestro infame presidente es muy malo, pero de tonto no tiene un pelo y su estrategia le está funcionando.
Sánchez sabía que sus muy escasas opciones de seguir en La Moncloa pasaban por que el PP cometiera errores de bulto a la hora de conformar gobiernos en los municipios y CCAA donde la derecha, es decir, PP y Vox, obtuvieron más escaños que la izquierda, porque Sánchez también conoce al PP y sus complejos. Y mira por donde, una casi desconocida baronesa regional, la extremeña María Guardiola, le ha hecho un gran regalo a la izquierda en general y al PSOE en particular.
Lo acaecido en Extremadura es mucho más grave de lo que parece. La candidata popular ha trasmitido el mensaje de que Vox es “lo peor de lo peor” para en pocos días, viendo que peligraba su futuro político, decir todo lo contrario. Menos dimitir, que era lo que tenía que haber hecho, ha preferido dejar claro que su palabra no vale nada y que su prioridad es solo ella. Pero el mensaje envenenado que le ha trasmitido a los españoles es que, si Feijóo pacta con Vox tras las generales, pactará con “lo peor de lo peor”, un gran regalo para Sánchez.
Tras el esperpento extremeño, falta ver como termina el asunto en Murcia, pues el popular López Miras, parecía dispuesto a marcarse otro “guardiolazo”, aunque estos últimos días parece haber entrado en razón y parece llevar las conversaciones con discreción. Como murciano que soy, mi opinión es que, si los votos de Vox le hacen falta al PP para poder gobernar, tiene que entrar en el gobierno murciano “si o si”, evidentemente con el poder proporcional a los votos conseguidos. Pronto sabremos el desenlace.
Es triste comprobar que la izquierda cuando suma, siempre se pone de acuerdo, mientras que en la derecha los ancestrales complejos populares les pesan tanto, que son capaces hasta de frustrar los deseos de cambio de la mayoría del pueblo español.