Y lo es, porque no cumple ni hace cumplir las leyes y además, con sus declaraciones incita a delinquir. Irene Montero, ha dicho la barbaridad de que los niños pueden “tener relaciones sexuales con quien les dé la gana”, es decir, incita al delito de corrupción de menores. No solo no protege los derechos de los niños es que, además, los pisotea.
En una democracia, siempre tienen que protegerse los derechos individuales, pero lo que la izquierda nos vende es muy distinto, lo “democrático” es hacer lo que diga la mayoría, cuando la mayoría es de izquierdas, claro está, aunque eso incluya imponer la ideología de socialistas y comunistas en las escuelas mediante un adoctrinamiento obligatorio que es propio de dictaduras. Una mayoría puede ser tan antidemocrática como un dictador si utiliza su posición dominante para violar los derechos individuales.
La Declaración Universal de Derechos Humanos en sus artículos 26 y 18. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas en su Art. 18. Nuestra Constitución en el Art. 27. La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea en sus artículos 10 y 14. Establecen la enseñanza como uno de los ámbitos del ejercicio de la “libertad de pensamiento, de conciencia y de religión” y que “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que desean para sus hijos, para así garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.
La izquierda española, nunca ha aceptado ni respetado estos derechos aceptados por el mundo libre. Sufrimos un Gobierno totalitario y liberticida, e Irene Montero es el más claro ejemplo de ello. No solo ella debería sentarse en el banquillo.