Lo acaba de decir la Cámara
de Cuentas de Andalucía en un informe, durante los años más duros de la crisis,
en la Sanidad andaluza 109 altos cargos, directivos y mandos intermedios
cobraron 2,13 millones de euros de más. Mientras esto sucedía, en los
hospitales y en los diferentes centros sanitarios andaluces se prescindía de
casi 8.000 profesionales de la Sanidad.
Con el dinero que la Junta
de Andalucía reparte ilegalmente entre los suyos ¿Cuántas vidas se habrían salvado
durante todos estos años acortando las listas de espera?
Susana Diaz, en la última
remodelación de su gobierno, prescindió de cuatro de sus consejeros, y como
siempre, recurrió a las puertas giratorias, esas que recolocan de inmediato a
sus leales colaboradores, a sus cómplices.
Tras esta última tanda de
recolocaciones, como es lógico, el Partido Popular lo ha criticado sin
demasiada convicción, pues ellos realizan prácticas similares donde gobiernan,
curiosamente Podemos ha guardado silencio, y el que tenía que callarse ha
hablado, y me refiero a Juan Marin, el líder andaluz de Ciudadanos. El que con
su apoyo permite que el PSOE gobierne Andalucía realizando este tipo de
comportamientos, tiene la desfachatez de decir “que si su formación gobernara
esto no pasaría”.
Y como es lógico, casi
todos han sido recolocados en cargos de relumbrón, en organismos absolutamente
prescindibles pero excelentemente pagados. Cuando llegará el día, en que los
andaluces le pidan responsabilidades a este PSOE de Andalucía por dedicar todos
sus esfuerzos en mantener el tren de vida de los suyos, de sus leales, y tener,
olvidada y desatendida a la mayoría de la ciudadanía, esa que ve como día a día
recibe servicios básicos más deficientes y de peor calidad, algo lógico, pues
los recursos de lo prioritario se dedica a tener contentos a los miembros de sus
tramas.
