Falta cada vez menos para
el 1 de octubre, y los acontecimientos en Cataluña se desarrollan a gran
velocidad. Albert Batlle, director de los Mossos d´Esquadra, ha presentado la
dimisión. Batlle siempre mantuvo la exigencia de que los Mossos fuesen un
cuerpo policial neutral al servicio de los ciudadanos y que la obediencia a la
ley es una exigencia inexorable.
Tras la purga realizada por
el fanático Puigdemont de parte de sus consejeros, era evidente que Batlle no podía
estar a las órdenes de quienes apelan a la rebeldía frente a las leyes y a la
desobediencia de las sentencias de los tribunales.
Batlle ha sido sustituido
por Pere Soler, concejal de CiU en Tarrasa, quien ya fue director general de
Servicios Penitenciarios entre los años 2013-2016. Es un independentista
recalcitrante que se ha caracterizado estos últimos años por insultar en RRSS a
España y a los españoles. Soler intentará arrastrar al cuerpo policial a
obedecer a los golpistas y a desobedecer las leyes. Espero que antes del 1 de
octubre, los Mossos estén a las órdenes directas del Ministerio del Interior,
bien por la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional o por la aplicación del
Art. 155.
Mientras, la preocupación
invade a los funcionarios catalanes, quienes no se atreven públicamente a
reconocer sus temores y su oposición a la barbaridad jurídica que pretenden
cometer los sediciosos, Puigdemont y Junqueras, una locura propia de
irresponsables cegados por su fanatismo, que está causando y causará un gran
daño a todos los catalanes.
Asistimos pasmados, al
suicidio político de una derecha burguesa catalana que hace ya tiempo se olvidó
de eso de “la pela es la pela”, de sus principios y de sus valores, y que sorprendentemente
se ha dejado embarcar en esa nave separatista pilotada por la extrema izquierda
de ERC. Cuando todo esto acabe, esa derecha burguesa catalana no tendrá un
partido político de referencia y casi todos sus votos habrán ido a parar a ERC,
porque los electores siempre prefieren lo auténtico, y nunca, las malas copias
o las copias interesadas.
Mientras todo esto sucedía,
PSOE y Podemos, se reunían para intentar llegar a un acuerdo para echar al
Partido Popular del poder, y para hablar sobre soluciones para parar el desafío
independentista catalán. Han decidido crear un espacio de trabajo permanente en
donde hablarán sobre esa reforma de la Constitución, que según el PSOE,
serviría para solucionar el problema catalán. Una reforma constitucional, que
tal y como podría plantearse, constituiría subir un peldaño más hacia la destrucción de nuestra nación.
Ayer produjo sonrojo, la
comparecencia del número dos del PSOE, José Luis Ábalos, quien propuso realizar
una “quita de la deuda catalana”, es decir, los independentistas han gestionado
muy mal y se han gastado el dinero en su delirio, y ahora, según el PSOE, todos
los españoles debemos pagárselo. Si quieren apagar el fuego de esa manera, que
lo hagan con su dinero, no con el nuestro.
Y mientras tanto, un Rajoy
relajado, visitando a nuestras tropas en Estonia. ¿Para cuando remangarse y
meterle mano definitivamente al tema catalán? Lo digo, porque parece pretender
tenernos en vilo hasta el último minuto, y debe saber, que mientras más tarde
actúe, más traumático será.
