Todo parece indicar, que en
la segunda quincena de agosto “se puede formar el taco”, como se dice de manera
coloquial. Pues el Gobierno, ya ha avisado a diputados y senadores para que
estén alerta, localizables y con vías de regreso rápido a Madrid, con el
objetivo de frenar el desafío secesionista.
En las actuales
circunstancias, el Congreso de los Diputados, la sede de la soberanía nacional
no puede estar cerrada por vacaciones. No se puede descartar que se celebre un
pleno donde quede claro que una holgada mayoría está contra el referéndum
ilegal que preparan los sediciosos catalanes.
Aunque no es la opción que
más le gusta al Gobierno, la posibilidad de suspender temporalmente
competencias autonómicas en Cataluña, no se puede descartar, y todo dependerá
de cómo se desarrollen los acontecimientos. En ese hipotético caso, son los
senadores quienes autorizarían al Gobierno a recortar el autogobierno de la
Generalidad catalana.
Pero es que no es solo eso,
el propio Tribunal Constitucional debe estar en alerta máxima, pues lo mismo es
necesario que vea un recurso y en apenas 48 horas impugne lo hecho por las
instituciones catalanas.
Mientras esto sucede, ese
elemento peligroso llamado Pedro Sánchez, dice avalar las aspiraciones
nacionales de Cataluña, y pretende solucionar el asunto “dando más autogobierno
a los sediciosos”, vamos, “para mear y no echar ni gota”. Pretende apaciguar a
los sediciosos, premiándolos. Para Sánchez, la culpa, como no, es del PP, y
hace suya la idea de los separatistas, esa de que España ha maltratado a
Cataluña. Patético ¿Y así pretende ganar votos?
Mientras, en Cataluña,
Puigdemont radicaliza su gobierno realizando una purga, prescindiendo de todos
aquellos que no quieren perder su patrimonio, y de todos aquellos que no se
quieren “suicidar”.
Puigdemont sabe, que ni él
ni su partido tienen futuro, que si se convocan elecciones van a pasar a ser un
partido residual, por ello, no tiene nada que perder, se contenta con pasar a
la historia como el primer héroe de su “virtual” país.
