Nos hicieron llegar el
mensaje, gracias a los altavoces que puso a su disposición el poder económico,
que llegaban para regenerar la política y para acabar con la corrupción. Pronto
pudimos observar, que en vez de regenerar, prostituyen todo lo que tocan, que
han aprendido con celeridad los vicios de los viejos partidos, y que se
apresuraron en ser los guardaespaldas y
cómplices de la administración autonómica más corrupta de España, y me refiero
a Andalucía.
Mientras le exigen a los
demás, para apoyarles, que implanten la democracia interna en sus partidos,
ellos funcionan como una secta donde al que, no obedece o disiente, lo lapidan,
y donde la manipulación del voto telemático en sus primarias es escandalosa. De
ello hay numerosas denuncias.
Debido al comportamiento
del partido naranja, un tercio de sus militantes ya le han abandonado al
sentirse estafados, y una enorme cantidad de sus cargos públicos les están
abandonando, el ambiente interno es irrespirable.
En las elecciones
municipales de 2015, Ciudadanos obtuvo 1527 concejales en toda España, de ellos
le quedan actualmente 1387. Incluso en capitales de provincia los han perdido
todos. También han perdido varios diputados autonómicos, la malagueña Carmen
Prieto, fue la primera en irse. Y qué decir de los muchos diputados
provinciales que se han ido hartos de ellos.
En Ciudadanos ya solo hay
dos clases de cargos públicos, los que cuentan con la confianza de la cúpula y
ejecutan lo que les ordenan, y los que al no tener otra cosa, tragan carros y
carretas, para así mantener el sillón, el generoso sueldo y sus privilegios,
con la esperanza de hacer de la política su profesión.
Ayer en el Parlamento de
Andalucía, Ciudadanos se sumó a PP y PSOE para que les sigan pagando a sus
señorías las jugosas dietas durante el mes de agosto, estando de vacaciones y
sin trabajar. Para eso siempre se ponen de acuerdo, para chorizar. Cuando estén
en el chiringuito playero degustando los langostinos de Sanlucar, más de uno se
cachondeará de nosotros comiéndoselos a nuestra salud. Para otras cosas no,
pero en esto se ponen de acuerdo rápidamente.
Conviene recordar, que las
cantidades cobradas en concepto de dietas por los parlamentarios andaluces, no
tienen que justificarlas y no tributan a Hacienda. ¿Qué nos decía Ciudadanos
que iba a cambiar? ¡Estafadores! Habéis engañado miserablemente a quienes os
dieron su confianza en las urnas.
