Si analizamos las causas de
lo que ocurre actualmente en Cataluña, es evidente, que el problema no es la
Constitución de 1978, el problema es que los poderes del Estado no la han
aplicado, y no lo han hecho, por el entreguismo continuo de quienes para,
mantenerse o llegar al poder, necesitaban los votos de los antes nacionalistas
y hoy separatistas.
Y esta irresponsable manera
de entender la política, la han practicado durante décadas, tanto el PP como el
PSOE. De lo que le dieron a la derecha nacionalista catalana, ahora tras su
suicidio, se están aprovechando sus herederos, la izquierda radical (ERC) y los
antisistema (CUP). Todas las competencias cedidas en materia educativa y
financiera, nos han llevado a este escenario, el rancio bipartidismo es el gran
culpable.
Pedro Sánchez le dijo a
Mariano Rajoy, que el PSOE va a ser leal a la Constitución, una gran mentira,
pues desde el minuto uno intenta por todos los medios buscar la equidistancia
entre el Gobierno y los separatistas catalanes, esa posición que siempre les ha
llevado a los socialistas a la ruina electoral y política.
Lo que propone este PSOE,
sobrepasa hasta lo federal y se sitúa en lo confederal, pues las medidas que
propone suponen un descarado trato de favor en todos los ámbitos, que para sí
las quisieran las demás CCAA. Para el PSOE, es evidente que los españoles ni
somos iguales ni debemos ser tratados como tales. Lo que propone Pedro Sánchez,
es una auténtica locura incompatible con la igualdad.
Y además, su solución da la
razón a las tesis de los separatistas, esa que dice, que lo que ocurre es la
consecuencia del maltrato de España a la comunidad autónoma catalana, algo
completamente falso.
El actual PSOE parece que
no quiere enterarse de que los independentistas catalanes jamás han pedido
reformar la Constitución, ellos pretenden derogarla. Parece que no quiere
enterarse que a estas alturas no hay posiciones intermedias posibles, o estas con
la independencia o estas con la Constitución.
