Esta podría ser
perfectamente la nueva y temporal definición de las siglas de ese centenario
partido. Es evidente, que la mayoría de los socialistas no odian a España,
aunque también es cierto, que su actual secretario general no le tiene
precisamente afecto a la España constitucional.
En los difíciles momentos
por los que atraviesa nuestra nación, juntarse Sánchez con Iceta, ese que dice
que cumpliendo las leyes no se puede solucionar lo de Cataluña, para firmar
entre PSOE-PSC un acuerdo suscrito por ambas ejecutivas denominado “Declaración
de Barcelona. Por el catalanismo y la España federal”, suena a nueva ocurrencia,
a palabrería de quienes nada tienen que aportar, de quienes no tienen un
proyecto para España. Dicen chorradas que lo mismo piensan les pueden dar algún
que otro voto.
Cuando la lógica nos dice,
que los supuestos partidos constitucionalistas deben estar, más unidos que
nunca, para frenar el desafío al Estado de Derecho de Puigdemont y su banda de
sediciosos, Pedro Sánchez, lanza el mensaje que dice que tan culpable es Rajoy
como Puigdemont, en su locura, equipara a los dos.
La Declaración de Barcelona
de los socialistas es una auténtica locura, aspiran a poner fin a la
reivindicación secesionista en Cataluña haciendo todo lo contrario de lo que se
debe hacer, a los responsables de un delito de sedición les quieren dar más
competencias, les quieren dar más dinero (evidentemente quitándoselo a CCAA más
necesitadas) recuperar aspectos del Estatuto que fueron declarados ilegales por
el TC en su día, santificar la “inmersión lingüística” y fomentar la expansión
del catalán fuera de Cataluña, es decir, ayudarles a anexionarse las CCAA que
ellos incluyen en sus “imaginarios” Países Catalanes, y como broche de oro,
hacer de Barcelona la segunda capital de España. Una auténtica locura.
Lo que nos dice el sentido
común es justamente lo contrario, si se abre el melón constitucional es para
blindar la unidad nacional de España. Ante el evidente fracaso de la España
autonómica y en pos de la igualdad de todos los españoles, que el Estado
recupere las más importantes competencias, encabezadas por Educación y Sanidad,
y por supuesto, acabar con los privilegios forales de Navarra y país Vasco. A
las fuerzas políticas que quieren destruir a la Nación, hay que quitarles
armas, no dárselas, señor Sánchez.
¿O estás con la Nación
española y con la legalidad constitucional, o estas con quienes quieren acabar
con ambas cosas, tan difícil es que entiendan eso en el PSOE?
