El que pretende mediante
una Moción de Censura, presidir un Gobierno de España, ha empezado por negar la
existencia de la Nación Española. Mal comienzo.
Su teoría es, que
«solo una visión de España como país de países hará viable un proyecto
colectivo”. Defendiendo su diversidad y su plurinacional. Reconoce el derecho
del pueblo catalán a decidir su futuro en referéndum, y afirma que «lo que
vale para Cataluña debe valer también para el País Vasco y las naciones
históricas si así la mayoría de sus ciudadanos y sus organizaciones lo
exigen». También incluye a Galicia, Navarra y Andalucía. Parece evidente,
que Pablo Iglesias se postula como el aspirante a “liquidador” de la nación más
antigua de Europa.
De todas las intervenciones
que he escuchado a distintos líderes políticos durante muchos años en el
Congreso de los Diputados, tengo que decir, que esta ha sido la más letal
contra los intereses nacionales. Posiblemente, Pablo Iglesias lleve en sus
genes el odio a esta Nación, a su historia y a lo que representa, sin duda
transmitidos por su padre y por su abuelo, de los que no voy a hablar, pero que
os recomiendo os intereséis por ello, sus vidas, sus andanzas, y sus fechorías,
se encuentran fácilmente en la red.
Entre Iglesias y su
“barragana”, han sometido a los diputados a cinco horas de charlatanería
revanchista soporífera, en donde repetían una y cien veces los mismos mensajes.
Ambos han pretendido lanzar el mensaje de que hay dos bandos en nuestra
sociedad, el de los buenos y el de los malos, yo también lo creo,
evidentemente, ellos son los malos, y además, muy pero que muy peligrosos. Creo
que todos hemos echado en falta al brillante Errejón, quien le da cien mil
vueltas a la Montero como portavoz, pero claro, él no le podría ofrecer sus
encantos al líder supremo.
Hay muchas mujeres
preparadas en todos los partidos, en el caso de Podemos es evidente que han
influido otras habilidades.
