El Gobierno plantea el nombre de Pilar Teso Gamella como futura presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), y sorprendentemente, el PP no ve con malos ojos esa propuesta. Las negociaciones sobre la renovación del Consejo General del Poder Judicial están teóricamente bloqueadas, primero porque fue parada por la denuncia pública realizada por la valiente, Cayetana Álvarez de Toledo, y una vez defenestrada, por Casado y sus consejeros, ahora supuestamente el principal escollo es el pacto entre el PSOE y Bildu para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado, aunque por todos es sabido que las negociaciones prosiguen en el ámbito del más absoluto secretismo.
Pilar Teso es magistrada del Tribunal Supremo desde 2008. Ingresó en la Carrera Judicial en 1985 y es especialista de lo Contencioso-Administrativo desde 1989. Ha ocupado destinos en los Juzgados de Parla (Madrid), Barcelona, Collado-Villalba (Madrid) y Madrid. Y tras ascender a magistrada, ha ejercido en el Juzgado de lo Social número 2 de Cáceres (1988-1989), en la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (1989-1997), en el Gabinete Técnico del Tribunal Supremo (1997-2000) y en la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional (2000-2008), antes de su nombramiento como magistrada del Alto Tribunal.
Pedro Sánchez quiere ser el primero en sentar a una mujer al frente del CGPJ. Y Pilar Teso, ya en estos momentos en el Tribunal Supremo, y que ha desarrollado toda su carrera en el orden Contencioso Administrativo, encaja dentro de los parámetros de posibilidad de consenso que busca en estos momentos Moncloa. Y desde el PP, no rechazan en absoluto la posibilidad de un pacto para auparla a la Presidencia del Poder Judicial y del Alto Tribunal. Pero esta renovación, se supone que, no depende sólo de nombres, sobre los que se ha hablado entre las dos formaciones, depende también de posicionamientos políticos y legislativos.
Como es conocido, nuestro actual Gobierno, está llevando a cabo una estrategia pre revolucionaria, por ello, el PSOE insiste en su asalto al Poder Judicial, para nombrar los vocales del CGPJ por mayoría absoluta y no reforzada como ocurre ahora.
Por el contrario, el PP ha presentado ya una proposición de ley con el objetivo contrario: despolitizar la elección de los vocales del CGPJ. La proposición de ley del PP sienta las bases de una fórmula de elección que limitará la capacidad de designar miembros del Poder Judicial por parte de los partidos políticos. Conviene recordar, que en la última mayoría absoluta de la que dispuso el PP, Alberto Ruiz Gallardón, en lo que se supone que fue un lapsus, dijo aquello de “debemos acabar con el obsceno espectáculo de que los políticos nombran a los jueces que luego pueden juzgarles a ellos”, y digo que tuvo un lapsus, porque de ello nunca más se supo. Por ello, considero que lo que ahora propone el PP es simple postureo para contrarrestar lo que intentan perpetrar socialistas, comunistas, separatistas y proetarras.
Dirigiendo España, la mayoría basurienta que mantiene a Sánchez en La Moncloa, el Partido Popular no puede en esta legislatura acordar absolutamente nada, para renovar el máximo órgano judicial, porque si lo hace, la Justicia caerá en manos de quienes quieren acabar con el sistema, democrático y de derecho, nacido de la Transición.
Desde mi absoluto respeto a todos esos ciudadanos que aún votan al Partido Popular, quisiera manifestar que, ese nutrido grupo de gallináceas que merodean en torno al líder de su partido, intentan convencer a Casado de que la prueba del algodón de que se han situado en el centro político sea precisamente el de pactar con este Gobierno, si lo hacen, y le entregan la Justicia a los enemigos de España, que cambien también las dos gaviotas de su logo por una gallina, animal que les representaría mejor.