El Comité Ejecutivo Nacional de Vox ha nombrado a Macarena Olona, candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía, una decisión que confirma que Vox aspira a hacer algo grande en estas elecciones autonómicas, pues no se entendería de otra forma enviar a Andalucía a una de las políticas más admiradas por el centro derecha en su conjunto.
Si las encuestas antes de conocerse quien iba a ser la candidata le otorgaban a Vox hasta 20 escaños, a los que habrían que sumar como mínimo otros cinco del llamado voto oculto, ese que siempre hace que las empresas demoscópicas se equivoquen con los de Abascal, ahora, el efecto Olona, incluso pondría a Vox en situación de competir hasta por el triunfo electoral con los populares. Para más inri, la izquierda acude a estas elecciones más fragmentada que nunca.
Con la designación de Macarena Olona, lo que es meridianamente seguro, es que la izquierda va a ser barrida, quedando solo la incógnita de cuantos escaños conseguirán los de Feijóo y los de Abascal. Pues esa milonga que nos cuenta el seguro perdedor, Juan Espadas, de que la designación de Olona va a movilizar a la izquierda, es solo un cuento más del que sabe que va a perder, pues la gran mayoría de andaluces, incluso los de izquierdas, saben perfectamente que la gestión del PSOE las cuatro décadas que ha gobernado la Junta de Andalucía, ha sido nefasta, y que encima les han robado a mansalva, pues saquear las arcas públicas es eso, robarle a todos los ciudadanos, incluso a los que te votan y no comen de tus pesebres.