Es una pena que quienes redactaron nuestra Constitución, se olvidaran de contemplar la posibilidad de que si un presidente del Gobierno de España, tomaba decisiones reiteradas a lo largo del tiempo contrarias a los intereses de España, existiese en nuestra Carta Magna una posibilidad legal de destituirlo. Ese “impeachment” del que sí disponen los ciudadanos norteamericanos, aquí nos haría ahora mucha falta.
No se puede entender, como un presidente como Sánchez, en complicidad con sus socios comunistas, separatistas y proetarras, puede hacerle tanto daño a su Nación en tan poco tiempo, y que nada se pueda hacer contra eso.
Un ejemplo claro son las decisiones que ha tomado referentes al Sahara poniéndose del lado de Marruecos, cabreando a nuestro principal suministrador de gas, Argelia, decisión que en estos momentos tan difíciles nos ha privado de la posibilidad de convertirnos en la gran plataforma europea de distribución de gas, de ese combustible licuado que iba a llegar a nuestros puertos.
No contento con esto, ahora Sánchez ha tomado la decisión de enviar gas argelino a Marruecos, su principal enemigo, y las consecuencias han sido inmediatas, Argelia amenaza con cortarnos el suministro si se abre el gaseoducto del Magreb.
Sánchez no nos hace más daño porque no encuentra la manera, los destrozos que le está haciendo a España y por ende, a los españoles, tardaremos décadas en subsanarlos. No solo habría que destituirlo, habría que juzgarlo.