El 3 de diciembre, se
constituirán las Cortes y se elegirán las Mesas del Congreso de los Diputados y
del Senado. Órganos que son los encargados de organizar el trabajo
parlamentario, y activar o bloquear, las iniciativas de los distintos partidos.
Constituirlas siempre supone la primera batalla, política y ética, de la
legislatura.
En la Mesa del Congreso de
los Diputados, la más importante en el sistema español, el PSOE y los
ultraizquierdistas de Podemos, pretenden evitar que Vox tenga los
representantes que le corresponden. Para perpetrar su antidemocrático plan, la
izquierda necesita la complicidad del Partido Popular, o en su defecto, el apoyo
de todos los partidos que desean lo peor para España, y me refiero, a
separatistas, golpistas, proetarras y oportunistas varios.
Supongo que el PP no va a
aceptar participar en eso, hacerle un cordón sanitario a un partido como Vox al
que siempre ha definido como constitucionalista, pues espantaría a muchos de
sus votantes. Recordemos que Vox es la tercera fuerza del hemiciclo, con 52
escaños. Ciudadanos contaba la legislatura pasada con 57 y obtuvo dos puestos
en la Mesa. Parece seguro que, socialistas y comunistas, se asegurarán la
mayoría con cinco asientos y la incógnita es cómo se repartirán los cuatro
restantes.
Vox necesitará contar con la
ayuda de algunos diputados del PP si quiere lograr los dos asientos que desea,
y opina que sería un «escándalo sin precedentes» que les dejaran
fuera. Porque, si Santiago Abascal no logra un entendimiento con Casado, y el
tandem PSOE-Podemos, convencen al resto, Vox quedaría excluido, algo letal por
la crisis nacional que sufrimos.
