Los españoles estamos siendo
víctimas de una brutal manipulación informativa, los medios de comunicación
progres, casi todos, esos que son subvencionados regularmente por el Gobierno
que padecemos, ejercen una planeada censura sobre todo lo que se nos informa
sobre la pandemia.
Jamás emiten imágenes de
fallecidos, ni nos dicen quienes eran, jamás nos hablan de sus historias personales;
las imágenes de los entierros o de sus familiares destrozados, han sido siempre
ocultadas. Y qué decir, de los familiares o amigos de los fallecidos cuando
expresan opiniones críticas con la gestión del Gobierno, jamás se recaban, y si
se graban, jamás se emiten.
Nuestros muertos, esos seres
humanos fallecidos, han sido llevados a un limbo estadístico aséptico, piensan
que así, eliminan responsabilidades y blanquean a los políticos culpables pese
a su desgobierno.
Y parece que consiguen sus
propósitos, pues hay una parte de la población, anestesiada e infantilizada,
que parece no darse cuenta de lo que está ocurriendo, de que nuestro Gobierno
ha sido el gran aliado del coronavirus, pues ha actuado tarde y mal por culpa
de intereses espurios. Prefieren hacer palmas en los balcones que pedir
justicia.
Que diferencia de trato si lo
comparamos con la “crisis” del Ébola de 2014. El Gobierno del PP de entonces
repatrío a un religioso infectado, una auxiliar de enfermería se contagió, y su
perro tuvo que ser sacrificado. Desde la oposición de izquierdas se pedía la
dimisión del Gobierno, y esos medios que hoy nos ocultan la verdad, fueron a
saco contra el Gobierno de entonces. Aún recuerdo al cenutrio que se tiró
delante del coche que trasladaba el cadáver del perro acusando al Gobierno, lo
emitieron mil veces.
