En lo único que este Gobierno
no nos miente, es en el número de fallecidos, y en el número de infectados
hospitalizados, tanto en planta como en UCI, pues en lo referente a los
infectados reales, por mucho que traten de minimizarlo, esa cifra desconocida
empieza a asustar. Nos dicen que ahora
mismo hay 8.744 personas que han dado positivo en el test de infección por
coronavirus, pero lo que no nos dicen es, a cuantos se les ha negado hacerles
el test y cuantos lo pasan con síntomas leves, pero sabemos que todos contagian
por igual a quienes les rodean.
Esto les está ocurriendo a
miles de familias, llaman a los teléfonos habilitados, les es imposible
contactar por estar colapsados, y tienen que seguir conviviendo con un familiar
que perfectamente podría estar infectado. Los pocos que tienen suerte y
contactan, si los síntomas que relatan no los estiman graves, al no existir
insuficiencia respiratoria severa, les dicen que sigan en casa, y por supuesto,
no se les hace el test. Acabamos de adelantar a Corea del Sur en número oficial
de infectados, situándonos cuartos del mundo, país al que cuadruplicamos en
fallecidos. Demasiadas cosas está haciendo mal este gobierno que sufrimos.
Cuando uno escucha a expertos
independientes en alguno de los pocos medios libres que aún quedan, se da uno
cuenta de que los infectados podrían ser perfectamente la cifra oficial
multiplicada por cincuenta o por cien. Datos que desaconsejarían salir a la
calle sin la protección adecuada. Y el cuento ese de que los ciudadanos sanos
no debemos ir a la calle con una buena mascarilla, constituye un consejo
criminal. Lo que sucede es que, como ellos negaron la evidencia hasta que se
celebró la manifestación feminazi del 8-M, no pudieron proveerse a tiempo de
mascarillas para sanitarios y fuerzas de seguridad y parece que les molesta que
algunos ciudadanos hayan sido previsores.
Cuando nos dijeron que el
estado de alarma duraría quince días, a algunos nos sonó a broma, y parece que
acertamos, hoy ya ha dicho Ábalos que posiblemente se prorrogue.
