Los medios de comunicación
nos han bombardeado a los españoles con la emboscada que le prepararon las
feministas a Ortega Smith (Vox). La mujer que actuó, y nunca mejor dicho, fue Nadia
Otmani, una musulmana que ha hecho del feminismo su fuente de ingresos mediante
su asociación Al Amal, es el prototipo de feminista subvencionada que utiliza
el dinero de todos para vivir ella. En lugar de destinarlo a las mujeres
maltratadas, da charlas, inaugura mezquitas y se pega comilonas.
A Nadia le disparó su cuñado
iraní en 1998, por lo tanto, la actual Ley Integral de Violencia de Género no
la hubiese protegido. Sin embargo, una
Ley de Violencia Intrafamiliar como la que expone VOX, sí cubriría este tipo de
casos, pues ofrece más garantías jurídicas a las personas que hayan sufrido
ataques como el de Otmani.
El cuñado fue condenado a una
pena de 9 años de prisión, pero a los dos de condena ya disfrutaba del segundo
grado. Una circunstancia que con lo que propone VOX no se habría producido, ya
que solo ellos proponen la prisión permanente para este tipo de delitos.
Otmani no solamente es
activista en materia de género. También exige que los niños marroquíes
residentes en España puedan estudiar garantizando la pervivencia de su cultura,
una cultura en la que la mujer vive sometida a su marido. Vivir en la
contradicción mientras se forra uno, supongo que es más llevadero.
Su chiringuito feminista Al
Amal, era tan descarado, que hasta la Comunidad de Madrid se dio cuenta y le ha
reclamado la devolución de algunas de las subvenciones que solicitó y le
concedieron.
Es innegable que, la Ley de
Violencia de Género es injusta, ineficaz y perversa, y lo es también, que la
vida de una mujer y la de un hombre valen lo mismo y que por supuesto, la
violencia no tiene género.
Hay una realidad que los
políticos esconden, y es que cada año se suicidan unos 4000 hombres. Son
hombres desesperados a los que la Ley de Violencia de Género encarcela, a
quienes se les impide ver a sus hijos y a los que se les estigmatiza de por
vida. La Ley de Violencia de Género produce casos de malversación de fondos
públicos, ya que hay casos en los que se mantienen las ayudas a la mujer
maltratada pese al sobreseimiento del caso denunciado, mientras que se dan
otros casos de víctimas de agresiones que no tienen derecho a nada. Esto es un
auténtico negocio. No estamos consiguiendo dar una solución real al problema
del maltrato, ya que siguen muriendo mujeres, 52 en lo que va de año, y también
hombres, muchos más, eso sí, suicidados. Ya en 2006, el INE nos decía que el 75% de los suicidios eran de hombres.
El artículo 14 de nuestra
Constitución, afirma que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda
prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión,
opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Por
consiguiente, los “inventores” de esta Ley, al crear un Juzgado de violencia
contra la mujer y no contra el hombre, están violando clara y descaradamente
este derecho constitucional. Esta ley está provocando que miles de hombres
entren en prisión, o que sean detenidos sin más, como si fueran delincuentes,
por el solo hecho de que una mujer interponga una denuncia. Solo el 17% de las
denuncias acaban en condena, del 83% restante, la mayoría son denuncias falsas y
sus autoras raramente van a la cárcel, una auténtica vergüenza.
Según el plan integral de
Violencia de Género, durante el periodo comprendido entre 2014 y 2018, el
presupuesto fue de unos 3.900 millones de euros. Estas cifras revelan la
dimensión del ‘chiringuito’ creado a partir de esta injusta y terrible Ley de
Violencia de Género. Es indignante y deleznable lo que esta Ley está haciendo
con los hombres. De ahí que no podamos permanecer de brazos cruzados.
La Ley Integral de Violencia
de Género despojó desde su entrada en vigor del derecho a la presunción de
inocencia a la mitad de la población española: la masculina, a la que en la
práctica se permite detener sin más prueba que la declaración de la supuesta
víctima de malos tratos. Por no incidir en que se conculca el artículo 14 de la
Constitución, pues considera determinadas acciones como delito si las cometen
los hombres, y como falta, si las cometen las mujeres.
Vox se ha quedado solo en
denunciar esta aberrante ley, ayer constatamos como el Partido Popular has
tirado la toalla en este asunto y se ha unido a los progres.
La situación actual es
aberrante. Miles de hombres inocentes encarcelados sin más, por una denuncia de
una mujer desalmada, cabreada o enfadada, que conoce bien cómo utilizar este “arma
legal” contra su pareja. Y si no la conoce, enseguida la abogada de turno la
informará de lo fácil y rápido que es utilizarla. Es imperativo que esta
injusta Ley desaparezca de forma inmediata, y que se indemnice a las víctimas
que la han tenido que sufrir. Y qué decir de los pobres niños que se quedan
huérfanos y que además son manipulados para que acaben rechazando a su padre,
con las mentiras que astutamente suelen utilizar las mujeres sin alma y sin
compasión. Esta Ley debe desaparecer. Debemos luchar hasta conseguir que, mujeres y hombres, seamos iguales ante la ley. Que todo el peso de la ley caiga contra el hombre que maltrata o asesina a una mujer, pero que también caiga contra la mujer que denuncia en falso, así de sencillo.
En la foto se ve, como
sentaron a Ortega Smith junto al pasillo en la butaca más vulnerable y como el
micro de La Sexta estaba preparado, nada de espontáneo, todo teatro, todo premeditado. Una vergüenza.

Qué deducciones más pueriles jajajajajajaja