El Congreso de los Diputados
ha autorizado al Gobierno para prorrogar el estado de alarma mientras duren los
efectos más demoledores del coronavirus, y ha sido así, porque esa medida está
claramente justificada.
Tanto el PP como Vox, dieron
su apoyo a esa prórroga, pero subieron el tono en sus intervenciones para
denunciar el ocultismo, la falta de transparencia, y la imprevisión mostrada
por Sánchez y sus ministros.
Este gobierno ya ha
reconocido, que antes del 8-M, exactamente a finales de febrero, el virus ya
estaba presente, y pese a ello, autorizaron todas las concentraciones de
personas de ese día. Ese reconocimiento debería acarrearles consecuencias
penales graves.
Llevan semanas diciéndonos,
que han comprado y repartido, Equipos de Protección, los famosos EPIs, pero
jamás nos dijeron la cantidad. Ahora, cuando todo está desbordado, nos anuncia
el ministro de Sanidad, que han hecho un pedido a China de unos 400 millones de
euros para recibir EPIs y respiradores escalonadamente, ¿y por qué han esperado
tanto?
Al esperar tanto, el material
de calidad se ha vendido a otros países de gobiernos más espabilados que el
nuestro, ahora conocemos, que la Embajada de China en España, ha hecho público
a través de su Twitter oficial, que España compró los test rápidos que no son
válidos a una compañía que no cuenta con licencia oficial de la Administración
Nacional de Productos Médicos de China. Además, el organismo asegura que el
Gobierno no hizo caso de las recomendaciones de China, que proporcionó a
Sanidad “una lista de recomendaciones de proveedores clasificados de garantía”,
entre los que no se encontraba Shenzhen Bioeasy Biotechnology. Tenemos un
gobierno de ineptos que tira nuestro dinero.
