Este pasado domingo se ha celebrado la ceremonia de investidura del comunista Gustavo Petro como nuevo presidente de la República de Colombia. Una ceremonia que estuvo salpicada de guiños al grupo terrorista M-19, al que perteneció Gustavo Petro, una banda criminal apoyada por las dictaduras comunistas de Cuba y Libia responsable de 557 secuestros entre ellos 11 magistrados. Unos crímenes que en gran medida quedaron impunes por el acuerdo de desarme pactado en 1990 por el entonces presidente de Colombia Virgilio Barco, del Partido Liberal, la marca colombiana de la Internacional Socialista.
Uno de los guiños más claros a los terroristas del M-19 durante la ceremonia de investidura se produjo cuando Petro ordenó traer la espada de Simón Bolívar, que fue robaba por el M-19 en 1974, no devolviéndola hasta 1991. El momento fue acogido con aplausos por gran parte del público. Todos los mandatarios extranjeros se pusieron en pie al llegar la espada, con una excepción: el Rey de España, Felipe VI, que asistió a esa investidura por decisión del gobierno socialista-comunista de Pedro Sánchez en un claro intento de humillar a nuestro Rey.
Lo que hizo Felipe VI fue un gesto de dignidad digno de aplauso y con el que también se habrán sentido identificados muchos colombianos. ¡Gracias, Majestad!