Ha estallado la guerra entre
los de Junqueras y los de Puigdemont, sería una gran noticia para los españoles
si no fuera porque Pedro Sánchez apoya a sus socios, a los golpistas de ERC.
El último pleno del
Parlamento de Cataluña ha sido patético, Roger Torrent, su presidente, ha
optado por no desobedecer al Tribunal Supremo y le ha retirado el acta de
diputado a Torra, algo que le venía muy bien a su partido y que le libraba de
las consecuencias judiciales en caso de haber desobedecido. En este Pleno, se
ha escenificado la ruptura entre ERC y JpC, y de inmediato comenzarán las
hostilidades.
Ahora, los de Puigdemont, se
radicalizarán aún más, y apostarán por la vía unilateral para declarar la
imposible independencia y, por el contrario, ERC, socio preferente del PSC-PSOE
y de Podemos, trabajará para preparar un tripartito de cara a las próximas
elecciones autonómicas, gobernar Cataluña, y que Sánchez cumpla su palabra de
realizar un referéndum en Cataluña pervirtiendo la Constitución.
Lo único cierto es, que Torra
ocupa el despacho de presidente de manera absolutamente ilegítima, y que quien
debería dar las órdenes oportunas para echarlo de él, Sánchez, es el que
permite que la burla a la legalidad continúe.
Pese a que Torra ya no
ostenta legalmente ningún cargo público, es un ejemplo sangrante de rebeldía
sistemática de las leyes, y de desobediencia delictiva a los Tribunales,
Sánchez, insiste en entrevistarse con él en la famosa “mesa de negociación” y,
por tanto, en darle una legitimidad de la que carece, en blanquearlo.
