Me ha sido imposible resistirme a escribir sobre un caso tan indignante, me refiero al de ese vecino de Mataró que, tras seis años, ha tenido la oportunidad de recuperar su piso mediante la fuerza, tirando la puerta abajo, al enterarse que los okupas pasaban sus vacaciones en las Islas Baleares.
Los okupas hasta tenían instalada una alarma que, esto sí, pagaban religiosamente todos los meses, por ello, tras entrar en su piso Manuel, al poco tiempo se presentaron allí los Mossos y le dijeron al legítimo propietario de la vivienda que, si los okupas le denunciaban por allanamiento, tendrían que llevárselo detenido.
La que era su segunda vivienda, su antiguo y coqueto piso de soltero, estaba convertida en una pocilga, totalmente destrozado. No obstante, quienes nos gobiernan parecen decididos a gobernar solo para los delincuentes. Han construido una sociedad tan garantista de la que solo se aprovecha la “mala gente”, en cambio, quienes respetamos las leyes “estamos siempre vendidos e indefensos”.
Estoy convencido, y es muy fuerte lo que voy a decir a continuación, que si en España tuvieramos unas leyes duras, habrían muchos menos delincuentes, y como consecuencia, partidos como Podemos pasarían a tener una exigua representación parlamentaria.
Lo mismo, la okupación de viviendas ajenas, es la gota que colma el vaso de la paciencia de los españoles de bien, y de una vez por todas nos tiramos a la calle para exigir que se modifiquen las leyes para salvaguardar la propiedad privada.
Si de mí dependiera, todos los okupas serían automáticamente sacados a patadas y arrastrados al lugar que ocuparan durante años: la cárcel.
Si realmente a los partidos de izquierdas les preocupan todas esas familias que de verdad necesitan una vivienda, en vez de saquear las arcas públicas, que construyan viviendas sociales por decenas de miles como se construían durante la “oprobiosa”.