Como debéis conocer todos vosotros, compatriotas míos, nuestro infame Gobierno, va a implantar una nueva Ley de Educación, sectaria y diseñada por sus socios, esos que pretenden lo peor para nuestra España.
Ante lo que están perpetrando, estos auténticos bandidos instalados en el poder, nuestros intelectuales tienen la obligación de pronunciarse. Pese a vivir muchos de ellos de las subvenciones públicas, ninguno de ellos puede mantenerse ajeno a esta descomunal canallada gubernamental. No pueden pagar con su tibieza o con su silencio los favores recibidos. Si consienten sin rechistar, el mayor ataque al español en toda su historia, jamás se les podrá volver a llamar intelectuales.
Afortunadamente, ya ha habido muchos otros intelectuales, la mayoría, tanto de izquierdas como de derechas, lo que podemos denominar como “universo cultural español”, que ha condenado sin paliativos, drásticamente, la canallada que perpetra la llamada “Ley Celaá”.
Un Gobierno tiene que carecer del más mínimo atisbo de escrúpulos para proponer una Ley de Educación que desprecia la esencia de nuestra cultura, que es nuestro idioma. El español, es la lengua oficial de España, y así lo reconoce nuestra Constitución, además, es la tercera lengua más hablada del planeta, y la segunda más extendida. Quienes pretenden erradicarla de las aulas, es simplemente, porque pretenden demoler nuestra propia historia. Afortunadamente, los académicos e intelectuales más prestigiosos están advirtiéndonos de lo que pretende la mayoría que apoya esta ley. Ahora más que nunca, los padres debemos implicarnos en la educación de nuestros hijos y contraprogramarles, desintoxicarles de todo lo que les envenene.