Pese a que a día de hoy sigue habiendo policías en la calle que salen a defender la seguridad de todos los ciudadanos sin llevar un chaleco antibalas de dotación de la Policía nacional, una situación que supone un grave riego para sus vidas, o sin una funda antihurto para evitar que pueda ser sustraída su arma reglamentaria, pese a ello, nuestro ministro del Interior, el infame de Marlaska, ha preferido renovar los trajes de gala de los policías en lugar de destinar esos doce millones de euros a la compra de 20.000 chalecos antibalas y fundas antihurto para nuestros policías. UNa decisión incomprensible pero en la línea que lleva nuestro maldito Gobierno. Esta situación la ha denunciado el portavoz del sindicato policial Jupol.
Sobra decir que no es la primera vez que los policías, y en concreto este sindicato, denuncian la falta de medidas de protección de los agentes. Tanto es así, que son varias las demandas interpuestas en los tribunales contra la Dirección General de la Policía (DGP), precisamente, por no dotar de chalecos antibalas a los agentes. Pero de un Gobierno socio de los etarras ¿que se podía esperar?
No hace falta ser ningún experto para opinar sobre este asunto, cualquier ciudadano de a pie entiende que la falta de estas medidas de protección individual es un asunto sangrante que define perfectamente a un Gobierno desquiciado.
Incluso yo iría más lejos, pues entiendo que la actitud de la Dirección General de la Policía respecto a la dotación de chalecos antibalas supone una clara vulneración de los derechos fundamentales, además de incumplir la normativa de prevención y riesgos laborales. Y por supuesto, que la actuación de la DGP es contraria a los principios de dignidad, seguridad, salud y protección laboral, vulnerando los derechos inviolables que le son inherentes al policía en el desarrollo de su actividad profesional.