Si la petición de Moción de Censura que presentó Vox en el Congreso de los Diputados estaba plenamente justificada, ahora, tras el escándalo nacional provocado tras destaparse y aflorar el caso de corrupción encabezado por el socialista llamado “Tito Berni”, esta Moción de Censura, se ha convertido en un torpedo dirigido al corazón de ese partido putrefacto llamado PSOE. Ante el giro de los acontecimientos resultaría del todo incomprensible que Feijóo cumpliera su amenaza inicial de ni siquiera asistir.
Los únicos dos partidos constitucionalistas de la Cámara, Vox y PP, en las actuales circunstancias, arremetiendo con todo contra Sánchez, podrían dejarlo herido de muerte a falta del descabello definitivo de las generales de fin de año.
Porque el caso de corrupción, que parecía circunscrito a Canarias, ha pasado a ser un caso de corrupción del PSOE a nivel nacional en el que diputados del PSOE llevaban a sus “víctimas” de paseo a un Congreso, utilizado como la secretaría de sus posteriores orgías con prostitutas de lujo. Pero no nos escandalicemos, este caso es casi calcado al de los ERE andaluces y a otros muchos, porque estos delincuentes del PSOE, mientras en la Cámara votaban ilegalizar la prostitución, requerían los servicios de las profesionales del sexo.
En el debate del 31 de enero en el Senado, Sánchez le recordó a Feijóo, le restregó por su cara, la corrupción del PP en tiempos de Rajoy, afirmando que era el gran desvelo de los españoles. Ahora se conoce, que el mismo día que Abascal presentó su primera Moción de Censura, se celebró la famosa cena en el restaurante Ramsés de los cabecillas socialistas de la trama de diputados del PSOE.
Cuando Abascal presentó la Moción de Censura, el pasado lunes, afirmó “una docena y media de diputados del PSOE han convertido el Congreso en un lupanar”, una frase demoledora que en cualquier país democrático de occidente significaría la inmediata convocatoria de elecciones, pero “Spain is different” y Sánchez “el bolivariano” no dejará La Moncloa hasta que los españoles no le echemos a patadas con nuestros votos.
¿De verdad, Feijóo, le dejará a Abascal el privilegio de entrar a matar en solitario a Sánchez? Porque la Moción de Censura, independientemente de que salga o no adelante, si se hace bien, va a dejar a Sánchez convertido en un “alma en pena” que deambulará por las noches por los pasillos de ese palacio que habita fraudulentamente tras mentir a sus votantes.