Nuestro infame presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha felicitado a Marruecos por su labor tras el nuevo salto a la valla de Melilla de inmigrantes ilegales. Sánchez pretende vendernos que ha servido de algo su bajada de pantalones con el Sáhara pero, ni es cierto, que estén reduciendo la llegada de inmigrantes ilegales a España, ni es cierto que haya coordinación entre las policías de ambos países. Si Marruecos hubiese querido impedir lo de ayer ¿por qué permitió el asentamiento, a escasa distancia de la frontera, de tanto subsahariano? Las mentiras de Sánchez ya no cuelan.
La misma semana en la que el PSOE ha cosechado su peor resultado histórico en Andalucía y viendo lo que se acerca, Pedro Sánchez, en el escaso año que le queda al frente del Gobierno, pretende dejarlo todo bien atado para que el que le sustituya tenga dificultades a la hora de hacer cambios, sus objetivos: el Tribunal Constitucional, el Instituto nacional de Estadística e Indra. Como el que le suceda se ande con muchos remilgos, no conseguirá nada, tendrá que entrar a saco y desmontar todo el entramado, toda la tela de araña que a todos los niveles han construido los socialistas. Personalmente, a Feijóo no lo veo con la valentía necesaria para hacerlo, en cambio, a Abascal le sobra.
Y una gran noticia, aunque se haya producido fuera de España, una noticia que hace más humana a la degradada humanidad. El aborto ya no es un derecho en EEUU. Es verdad, que ahora el TS norteamericano deja en manos de cada Estado la manera de regular la interrupción del embarazo, que no lo prohíbe, pero acabar con un falso derecho que liquidaba a medio millón de seres humanos cada año en ese país siempre es una buena noticia para esa parte de la humanidad que sigue siendo humana.