Ciudadanos
ha presentado en el Congreso de los Diputados, una Proposición de
Ley sobre “gestación subrogada” para su debate. El partido
naranja ha incluido el concepto de “altruista”, y ahí
precisamente es donde está la trampa, pues es evidente, que una vez
legalizada esta práctica, su mercantilización sería imparable. La
maternidad “por encargo” es una manera de enmascarar la
explotación, no solo de la mujer, si no del menor que va a nacer.
El
término “gestación subrogada” y su supuesta definición como
técnica reproductiva, no es más que un eufemismo que se utiliza
para dulcificar e idealizar un negocio inhumano, un negocio que va
claramente contra de los DDHH.
El
contrato de subrogación es de imposición, no tiene marcha atrás
una vez firmado, impidiendo así, que la madre de alquiler pueda
cambiar de opinión libremente a la hora de decidir quedarse con su
bebé. El mercado de los vientres de alquiler, nos dice que una mujer
y su cuerpo, se pueden comprar o alquilar parcial o totalmente, una
auténtica aberración.
Los
niños y las mujeres son seres humanos, y bajo ningún concepto se
les puede poner un precio bajo la apariencia de “solución” para
otros. La subrogación es una forma de mercantilización, un negocio
que incita al tráfico de menores. El fin no justifica los medios.
Si
se aceptase esta práctica, lo que se admite, por tanto, es que la
mujer portadora se somete a la comercialización de su cuerpo. Simple
y llanamente.
La
madre que renuncia a su hijo, y lo cede a cambio de una compensación
económica, lo convierte en algo material, en algo disponible, algo
de lo que se puede uno apropiar. No olvidemos, que las personas no
tienen precio, tienen dignidad.
Conociendo
el mal que hay en nuestra sociedad, no sería de extrañar, que a
medio plazo se crearan “granjas de mujeres”, por supuesto, todas
ellas pobres, semiesclavizadas y mal pagadas, destinadas a satisfacer
al “mercado”, esa minoritaria parte de la población que desea
tener un hijo y no puede. Y os aseguro que esto de ciencia ficción
tiene muy poco.

Gracias por poner un poco de cordura. Soy Socialista, defiendo la eutanasia, pero nunca la comercialización de la mujer por el perpetúe de los genes del hombre.