La Audiencia Provincial de
Burgos, acaba de condenar a los tres ex jugadores de la Arandina, a la
disparatada pena de 38 años de cárcel cada uno. Y todo, pese a las distintas y
contradictorias versiones dadas por la menor, a que acosaba a uno de los
condenados, llegó a intentar contactar con él en casi 20 ocasiones, y a que
poseía archivos en los que presumía de haber tenido relaciones íntimas con conocidos
jóvenes. Conociendo estos datos, no es difícil pensar, que ese día subió
encantada al piso “del chico de sus sueños” donde se afirma en la sentencia que
ocurrieron las violaciones.
No seré yo, quien diga que
estos jóvenes son inocentes, pues evidentemente son culpables de tener
relaciones con una menor, como mínimo, pero no se puede obviar, que esta chica
flirteaba en RRSS con uno de los condenados. Aquí no existe la presunción de
inocencia, una de las muchas versiones dadas por la denunciante sirve para
dictar una sentencia condenatoria que arruina la vida de varias personas.
Parece claro, que todo juez
que pretenda promocionarse, tiene que perpetrar este tipo de sentencias y
hacerse así “amigo” de las feministas y de la izquierda en general.
Estos
jóvenes, 38 años, y el que asesinó a un hombre que llevaba unos tirantes con la
bandera nacional y dejó en silla de ruedas a un policía, 5 años, nuestra
Justicia lleva una peligrosa deriva.
En otro lugar de España, en
un Instituto de Marbella, un estudiante, tras leer en público un artículo de la
Constitución se atrevió a decir ¡Viva España! y fue aplaudido. Posteriormente,
el director del instituto lo ha amonestado por hacer una afirmación “que genera
odio”. Increíble.

Es lamentable como se aplica la justicia en este país.