El Ayuntamiento de Bilbao, les pide en un panfleto a las mujeres inmigrantes que hayan sufrido algún tipo de violencia derivada de su sexo, que no se les ocurra denunciar los hechos ante la Policía Nacional por tener este cuerpo policial competencias en extranjería. Ni que decir tiene, que los sindicatos de la Policía Nacional han puesto el grito en el cielo contra esta campaña lanzada, por parte del feminismo ultra con la connivencia del consistorio bilbaíno, y le han solicitado al ayuntamiento la retirada inmediata del panfleto en cuestión.
En el País Vasco ocurre lo mismo que en Cataluña, porque los separatistas tienen muy claros cuales son sus objetivos. En este caso, el panfleto lo han impulsado “las peñas” vascas, esas jaurías separatistas proetarras que odian todo lo que huele a España y que por ello, realizan un permanente cordón sanitario contra la Policía Nacional (de España) y por otra parte, al igual que ocurre en Cataluña, se convierten en cómplices de cualquier inmigrante ilegal que llegue, convencidos de que en unos años la forma de vida española quedará diluida en una sociedad multicultural del tipo de las que ya han fracasado y se han vuelto explosivas en toda Europa, como en París o en Molenbeek.
En el panfleto también se dice, cuando tiene que hablar de mujeres inmigrantes: «Si es extranjera sin documentación», añade, «no se tendrá en cuenta la situación irregular y primará la condición de agredida ante la Ertzaintza o la Policía Municipal «.
Si tenemos un Gobierno que amplifica el “efecto llamada” de ilegales, que legisla para no solucionar el problema, que los deja colarse por nuestras fronteras, que no los expulsa, y que encima cuenta con la colaboración de administraciones que quieren lo peor para nuestra sociedad, pues de que nos extrañamos.