De siempre, casi todos
hemos estado de acuerdo, en que hay que pagar impuestos para el sostenimiento
del sistema y de los servicios básicos que recibimos, pero esa percepción, esa
forma de pensar ya no es compartida por muchos ciudadanos, entre los que me
incluyo.
Una parte importante de los
impuestos que pagamos, van a parar a los bolsillos de los que han llegado al
poder solo para enriquecerse, van a parar a sostener estructuras políticas
improductivas que para nada nos sirven, pero que a ellos les sirven para
alimentar a los suyos y conseguir votos, en definitiva, ya empezamos muchos a
estar hartos de alimentar parásitos con lo que nos obligan a pagar.
Reconozco, que somos muchos
los que pagamos impuestos solo por miedo a las consecuencias de no pagarlos.
Los muchos sinvergüenzas que hay en la política han conseguido cargarse nuestra
conciencia cívica.
Ayer se votó en el
Parlamento de Andalucía, una propuesta de ley para reducir en un 99% el
Impuesto de Sucesiones para hijos y cónyuges, y también, para discapacitados.
PSOE, Podemos e IU, votaron en contra y la rechazaron. Mientras, Ciudadanos, el
socio de Susana Díaz, votó junto con el PP porque sabía que la votación se
perdería, así no molestaba demasiado a su socio y competía con los populares
para ponerse la “medallita”.
En Andalucía, con este
impuesto injusto, se machaca a las clases medias y trabajadoras. En Andalucía,
con este impuesto, se discrimina a los andaluces, pues lo lógico sería pagar lo
mismo que el resto de los españoles, estamos instalados en el agravio.
Lo cierto es, que nos están
friendo a impuestos, sobre todo a los que menos tienen, y esto sucede, mientras
se hacen amnistías a los que más tienen.
Antes, la derecha se
dedicaba a bajar impuestos, ahora ya no, los tiempos de Aznar pasaron, y ahora,
Rajoy y Montoro, nos chupan la sangre sin piedad. Pero es que además, la
izquierda, por simples motivos ideológicos jamás los bajaran. Como
consecuencia, los curritos que con mucho trabajo y sufrimiento han conseguido
amasar un pequeño patrimonio, ven con rabia, como tras su muerte los políticos
van a intentar impedir que sus hijos lo disfruten mediante prácticas
confiscatorias. Esa panda de mangantes, de distintos colores, que nos
malgobiernan, jamás miran por nuestros intereses, y la actual mansedumbre
ciudadana da la impresión de que jamás se tornará en rebelión.
