Pedro Sánchez, nuestro infame y amoral presidente, lo ha anunciado. Socialistas y comunistas presentan una proposición de ley en el Congreso de los Diputados para modificar el Código Penal y rebajar las penas del delito de sedición para denominarlo como “desórdenes públicos agravados”, suena a cachondeo. Nos cuenta la milonga que, de esa manera el delito se homologará a las democracias del entorno. Posiblemente sea en lo único que nos pareceremos.
Sánchez y sus cómplices, eligen esta vía legislativa porque implica que se podrá aprobar de manera mucho más rápida e implica que no se tengan que pedir informes a los órganos consultivos como el Consejo de Estado o el Consejo General del Poder Judicial.
La derogación del delito de sedición afectará de manera directa a Oriol Junqueras y al resto de líderes del, Golpe de Estado o procés, condenados por el Tribunal Supremo en 2019. Rebajar de 15 años de cárcel a un máximo de 5, habilitará a los golpistas catalanes para que se puedan presentar a las próximas elecciones.
Esta reforma del Código Penal, que también afectará al expresidente catalán Carles Puigdemont y al resto de políticos fugados de la Justicia, mejora tan sustancialmente su situación que, para vergüenza de todos nosotros, volveremos a verlos sentados en las instituciones y cobrando un sueldo que le pagaremos todos nosotros.
Este traidor, solo toma decisiones para mantenerse en el poder, importándole un bledo, España y los españoles, y lo triste es que no pasa nada, el narcotizado pueblo español parece incapaz de tirarse a la calle para echarlo de La Moncloa.