Con nuestra querida España al borde de la recesión e inmersa en la peor crisis inflacionista y energética de las últimas décadas, solo hay que explorar en las cifras de este infame Gobierno para darse cuenta de la irresponsabilidad cuasi criminal que esconden, Sánchez y su banda, no escatiman en gastos, desarman las finanzas públicas con los PGE más caros de nuestra historia.
Con un techo de gasto descomunal, 198.000 millones de euros, el PSOE y Podemos han acordado regar con ingentes cantidades de dinero a multitud de colectivos en el próximo año electoral: pensionistas, funcionarios, parados, padres de niños pequeños, usuarios de Renfe… El Estado asistirá a todo tipo de perfiles de ciudadanos, futuros votantes, a costa de la deteriorada economía productiva del país. Para ellos, su único objetivo es mantenerse en el poder, cosa que dudo, aunque sea castigando severamente a nuestros hijos y nietos, dejándoles una España endeudada y arruinada.
El Estado gastará el año que viene en los casi 10 millones de pensionistas del país 190.687 millones de euros, un 11,4% más que un año antes, unos 12.000 corresponderán a la revalorización de las pensiones y el resto, a la entrada de más pensionistas en el sistema cobrando prestaciones más altas. El agujero de las pensiones se agranda todavía más. Por primera vez en 13 años habrá una dotación al Fondo de Reserva de las pensiones que está a punto de agotarse, la famosa hucha de las pensiones.