Hace un año, a comienzos de diciembre de 2022, el Partido Popular se comprometió a derogar 10 leyes socialistas si llegaba a gobernar. Una de esas leyes era la del «sólo sí es sí», que ha servido para rebajar las condenas a cientos de delincuentes sexuales, generando una gran polémica. Para reparar el daño hecho por esa ley, Vox presentó una proposición de ley para endurecer las penas de los delincuentes sexuales, con el fin de restaurar las penas previstas antes de la aprobación de la ley del «sólo sí es sí». La proposición de ley fue votada en el pleno del Congreso. El resultado de la votación fue el siguiente: 33 votos a favor (los de Vox), 316 votos en contra y una abstención, por lo que la iniciativa fue rechazada. Los 137 diputados del Partido Popular votaron junto a la izquierda y la extrema izquierda, rechazando la iniciativa de Vox.
La web del Partido Popular sigue exhibiendo la cifra 1.233 agresores sexuales beneficiados por esa ley, la misma ley que acaba de rechazar derogar. «Tras las numerosas rebajas de condenas, nadie ha asumido responsabilidades», afirma el PP. Pues bien: desde este martes, el PP pasa a ser cómplice de esas penas rebajadas, al haber votado junto a los promotores de esa ley para mantenerla y no endurecer las penas. Es una traición más del PP a sus compromisos, una más de una ya larga lista de incumplimientos. La pregunta que cabe hacer ahora es: ¿cuántas más traiciones como ésta tienen que ocurrir para que los votantes del Partido Popular abran los ojos? ¿O actúan como simples hooligans?
Y ejemplos de la peligrosa deriva del PP hay a docenas. En Galicia, que es donde han gobernado de la mano de Feijóo y siguen haciéndolo, con esa brutal inmersión lingüística que ha expulsado al español de las aulas y de los trámites administrativos. Hace dos años, el PP calificó como “bobada” la imposición del lenguaje no sexista que trataba de imponer la izquierda y la popular Junta de Galicia acaba de imponerlo en esa región. O cuando el PP gallego apoyó al BNG para imponer la “perspectiva de género” en sus planes de salud.
La estrategia del PP en Galicia es clara, la derecha me vota y llevando a cabo políticas progres, la izquierda también, sin contar con ese galleguismo nacionalista al que también hacen guiños constantemente.
Juanma Moreno, el presidente popular andaluz, está siguiendo esa misma estrategia, la que siguió Feijóo y parece que le funciona, aunque verlo envuelto como un exaltado andalucista en esa bandera que se inventó la izquierda y rindiéndole honores al “Sabino Arana andaluz” produce sonrojo.