Un Gobierno, el de Mariano
Rajoy, que se ha caracterizado estos últimos años por pagar con el dinero de
nuestros impuestos el plan de los independentistas catalanes, ahora, a menos de
diez semanas del referéndum ilegal del 1-O, toma una decisión que llega muy
tarde, una decisión con la que pretende tapar sus vergüenzas.
Se ha decidido a pedir las
cuentas semanales de en qué gasta su dinero el gobierno catalán, exigiendo a su
vez los nombres de los funcionarios que firman dichas cuentas. El objetivo de
esa medida es la de evitar que se emplee dinero público para hacer posible la
ilegal consulta ¿Y si no se las envían?
Y esto sucede, cuando desde
hace ya demasiado tiempo, se le ha dado a Cataluña una importante tajada del
Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), para agravio de las CCAA más leales y más
pobres. La situación actual, ha sido posible gracias a los envíos de fondos
desde Madrid. Si gestionan mal, y se gastan el dinero en su locura imposible,
si llevan ya demasiado tiempo realizando una clara malversación de caudales
públicos, se les debería haber dejado quebrar, ya se habría encargado el Estado
de pagar después dejando al descubierto el engaño de estos farsantes.
Ante esta “decisioncilla” de
Rajoy, como era de esperar, Pedro Sánchez se desmarca, pues insiste en que con
la ley no basta, sigue machaconamente apelando a un dialogo con quienes no
respetan la ley, en el que nadie ya cree y en su famoso e inútil engendro
plurinacional, ambas cosas propias de un indigente intelectual.
En los países federales
serios del mundo, existe una sola nación con varios estados, este “capullo”
intenta pasar a la historia por inventarse un Estado compuesto de varias
naciones.
Parece claro lo que pretende
el líder socialista, tener cerca a los nacionalistas en la sesión de
investidura que tiene planeada para cumplir su enferma obsesión de llegar a La
Moncloa, algo que viendo el percal del personaje podría ser letal para todos nosotros.
