Parece que muchos españoles se acaban de enterar de forma súbita, que el sistema político que nos dimos en el 78, que nuestra democracia la han convertido, sobre todo gracias a la izquierda, en un auténtico estercolero.
En estos últimos días, han aparecido en los medios toda una serie de delitos cometidos por el PSOE que deberían helar la sangre a cualquier demócrata, piense como piense. No es el que el PSOE haya sobrepasado esas líneas rojas de las que tanto se habla, es que las ha borrado, parece que los de Sánchez han emprendido una loca carrera para infringir todos los artículos del Código Penal, es como si quisiesen batir un récord “Guinness”.
Compra de votos dando dinero a cambio a los más pobres, compra de votos a cambio de suministrar cocaína a los drogodependientes, compra de votos a cambio de la promesa de un puesto de trabajo municipal. Contratación de sicarios para secuestrar a una concejala que amenazaba con hacer pública cierta documentación sobre irregularidades urbanísticas del PSOE, parte del pago en cocaína para que se envalentonara el que lo perpetrara. Prostitución absoluta del voto por correo ¿Quién dá más?
Ayer hablando con un socialista convencido y de una altura intelectual contrastada, me dijo que, aunque sea de izquierdas, él también tiene su “moral”, que lo que está ocurriendo es inaceptable y que el partido al que siempre ha votado debe pagar por ello en cada una de las localidades y regiones donde se presenta que, si se admite lo que está pasando, nuestra democracia solo podrá equipararse a la de muchas de las repúblicas bananeras del planeta. Que un candidato que se presenta bajo unas siglas no puede pretender desentenderse de lo que perpetre ese partido, que de alguna manera es copartícipe de todo.
Si esto lo dice la gente preparada e independiente de la izquierda, no sería descartable que mañana, un tsunami de los que ven en peligro nuestra democracia, deje al PSOE casi sin poder en los gobiernos regionales y municipales.
Desde mi punto de vista, lo más grave con diferencia, ha sido lo de Melilla. Aunque todos los medios lo han ocultado, fue Vox quien interpuso la denuncia. Que una potencia extranjera y hostil, aunque íntima del infame Sánchez, utilice la pasta que les regala este, para comprar el voto por correo con la finalidad de conseguir una mayoría en la Asamblea de Melilla con el objetivo de que esa ciudad se vaya de España y se incorpore a Marruecos, es de tal gravedad, que debería tener consecuencias inmediatas, pero en una España a la que Sánchez ha dejado indefensa ante sus enemigos internos es difícil que se reaccione.
Estamos en día de reflexión, espero que lo hagáis, pues mañana podemos empezar a revertir esto o acelerar nuestra caída.
Estoy buscando al garante de la constitución, pero me han dicho que anda manseando en tablas.