Pedro Sánchez, ha insultado a los policías nacionales y guardias civiles que fueron enviados a Cataluña a sofocar el golpe de Estado independentista de octubre de 2017, golpe que intentaron sus actuales socios. En sede parlamentaria los ha denominado de forma despectiva como “piolines”, término que también fue utilizado durante meses de forma despectiva por los dirigentes independentistas, debido a que uno de los barcos que utilizaban de alojamiento tenía pintado una gran figura del dibujo animado Piolín, lo que ha provocado, no solo la indignación de los agentes del orden, sino de toda la ciudadanía española de bien.
Desde que Sánchez llegó al poder, él y su gobierno, han demostrado desde el primer minuto su animadversión hacia esos dos honorables cuerpos, y nunca les ha defendido, como era su obligación, ante los ataques de los independentistas o por las faltas de respeto que han llegado desde los propios miembros del Consejo de Ministros.
El desalmado que habita La Moncloa, no le tiene ningún respeto a quienes protegieron la unidad de España, su Constitución y nuestra democracia en Cataluña, donde muchos de ellos se jugaron la vida.
Debemos recordar que esos, policías nacionales y guardias civiles, fueron amenazados, boicoteados, humillados y agredidos. Algunos de ellos sufrieron hasta que les echaran de sus propios hoteles que pagaban y sufrieron escraches.
También ha molestado enormemente el silencio del ministro Marlaska cuando se insultaba a sus hombres, aunque también es verdad que jamás los ha defendido por mucha razón que tuviesen.