Felipe VI no debe darse por
enterado de su apoyo a Pedro Sánchez, por ello, nuestro Rey no debe proponer a
Sánchez como candidato a la investidura “por falta de apoyos”, así de sencillo.
Las chulerías de los independentistas golpistas deberían tener consecuencias.
Si se niegan a entrevistarse con el Rey, y por lo tanto, no le informan de su
apoyo a Sánchez, ese apoyo no se ha comunicado por el conducto reglamentario.
A Pedro Sánchez, no hace
mucho, le quitaba el sueño que un vicepresidente de su gobierno hablara de
“presos políticos” y defendiera el derecho de autodeterminación; ahora, lo que
nos demuestra Sánchez, es que sus tragaderas son enormes, pues aceptará eso que
le quitaba el sueño y muchas de las demandas que le plantean los golpistas de
ERC, con tal de repetir como presidente.
Sánchez se deja humillar a
diario por quienes quieren lo peor para España, por partidos, ERC y Unidas
Podemos, que pretenden destruir los valores constitucionales más esenciales.
ERC, a día de hoy, lidera,
encabeza y dirige, la planificación de la continuación de ese Golpe de Estado
que se paró solo a medias. Sánchez, al pedirles ayuda para ser investido
presidente, parece haberles perdonado los graves delitos que cometieron, y
siguen cometiendo.
Los que ahora marcan la
agenda política, no lo hacen para que España tenga un gobierno que le
proporcione estabilidad, en absoluto, simplemente sacian las ansias de poder de
un personaje enormemente amoral, a sabiendas de que conseguirán a cambio
contraprestaciones que le harán a España y a los españoles el mayor daño
posible.
