Hoy se pretende perpetrar una nueva «estafa política» en el Polideportivo Magariños de Madrid. Con una estrategia mediática muy cuidada, Sánchez, ha convertido a Yolanda Díaz, a la nada, en un icono muy chic y esperanza de la ultraizquierda. Yolanda Díaz lanzará esta mañana su candidatura a las elecciones generales en un acto en el Polideportivo Magariños de Madrid.
Hoy es el último capítulo de ese pulso que llevan sosteniendo, Sánchez e Iglesias, a través de sus respectivos guiñoles, Yolanda Díaz, por un lado, e Irene Montero e Ione Belarra, por el otro.
Lo de Yolanda Díaz es de traca, un personaje que en el pasado jaleaba a los dictadores comunistas cubanos y a los chavistas venezolanos, hoy nos lo presentan como el de una lideresa capaz de aglutinar en torno a ella a la mayoría de grupos, grupúsculos y jaurías ultraizquierdistas, utilizando un lenguaje en sus apariciones públicas más propio de “Barrio Sésamo” y bajo el nombre de Sumar, una especie de CEDA de izquierdas cuya única finalidad es la de mantener a la izquierda en el poder. Pero no nos equivoquemos, son los mismos perros con distintos collares, los mismos perros comunistas que en la historia aparecen como responsables de la muerte de cerca de 130 millones de seres humanos cuya única culpa fue la de pensar distinto a ellos.
Sánchez ve a Yolanda Díaz y a su Sumar, como el complemento perfecto para repetir otra legislatura en La Moncloa, pues él está seguro de que Yolanda le molestará mucho menos que las descerebradas podemitas que están en su actual gobierno.
Por lo visto, nada importa que su balance como ministra de Trabajo la hayan convertido en el peor ministro de Trabajo de la historia de nuestra democracia. Solo hay que ceñirse a los datos para darse cuenta de lo nefasta que es. Si Sánchez, pese a eso, ha apostado por ella, lo que demuestra, es lo que piensa de los votantes, seguro que para él son un simple rebaño incapaz de darse cuenta de lo que ocurre y de lo que va a repercutir en sus vidas.